De repente aparezco en ese lugar, hace mucho frío, es ese hermoso bar, un pueblito chico de casas viejas y sin veredas, -como en las películas- lo hace más lindo estar con mi gente, mis amigos… mi todo en este momento.
Pero se transforma en lo recurrente, lo mismo de siempre, todo blanco, el mismo sueño, las mismas cosas, las góndolas blancas, todo congelado, personas vestidas de blanco con sus miradas indiferentes, gélidas, esas heladeras que me ahogan, lo mismo…lo mismo, me desconcierta que ella esté ahí, pero no la hablo –típico en mí- solo la miro y paso de largo. No entiendo porque, yo no la dejé entrar ahí, justo en ese sueño no quiero.
Se produce un corte y me lleva a un lugar que ya estuve, si, con esa persona, es tan…tan, es un sueño realmente. Y ya estoy en mi casa, mi amigo me dice lo que no quiero escuchar, pero sé que es así “mira no te enrosques, está en otra, ayer estuvo con…” otra vez esa angustia -hace mucho no pasaba- me siento tan nada.
De repente, un mensaje despertándome, “venís a clases?”. -La puta madre, me dormí- pero no me importa, me levanto muy abrumada, tratando de sobrellevar la resaca, reconstruir mi noche –momentos que quiero olvidar- y voy a clases, en el camino todo me recuerda a ella, ingenuamente la busco, después pienso que es imposible encontrarla a esa hora -10 am-, no puedo no pensarte hoy.
En fin, me arrepiento y vuelvo a casa, me hago un té, prendo la tele, y ahí está Shakira, haciéndome recordar momentos tan hermosamente cursis, que no se merece. Definitivamente no, y cada día me convenzo más que es así, no sé porque me encapricho tanto es…es simplemente estúpido querer creer que le importo, y que en algún momento fue así, yo no quería esto, yo no lo busqué, no quería, no quería…
Todo lo que puedo llegar a analizar se va al carajo.
Es muy loco lo que pasa...me conoce -y odio eso-, me desestabiliza, me enoja, me saca de mi eje, me histeriquea, me busca, me deja, me puede, simplemente me encanta.


